domingo, 6 de mayo de 2012

JUEGO DE CARTAS DE MAX AUB




Ayer, sólo hace unas horas se abría una nueva mañana húmeda. Regresaba a otra sesión del Seminario de Literatura Ana Pelegrín de Acción Educativa. La tarde anterior había sido una tarde de gala: Federico Martín Nebras había vuelto a Trabenco, con sus libros, a su aula de 8º y allí se atrincheró, insaciable, recibiendo niñas y niños y padres y madres y maestras y maestros y ex-alumnos y ex-alumnas y abuelas y abuelos... Federico Martín se despedía recitando a Blas de Otero y así abría yo la mañana:


Están multiplicando las niñas en alta voz,
yo por ti, tú por mí, los dos
por los que ya no pueden ni con el alma,
cantan las niñas en alta voz
a ver si consiguen que de una vez las oiga Dios.
Yo por ti, tú por mí, todos
por una tierra en paz y una patria mejor.
Las niñas de las escuelas públicas ponen el grito en el cielo,
pero parece que el cielo no quiere nada con los pobres,
no lo puedo creer. Debe haber algún error
en el multiplicando o en el multiplicador.
Las que tengan trenzas, que se las suelten,
las que traigan braguitas, que se las bajen rápidamente,
y las que no tengan otra cosa que un pequeño caracol,
que lo saquen al sol,
y todas a la vez entonen en alta voz
yo por ti, tú por mí, los dos
por todos los que sufren en la tierra
sin que le haga caso Dios.
Con esa resaca a cuestas, era fácil volver a encontrarse con el maestro: Federico. Una mañana lluviosa, algo fría volvíamos a abrir las puertas de la biblioteca. Volvíamos a reunirnos avisados por la voz del juego, e juego con las palabras. El juego con la literatura.
El primer Ducados del pedagogo nos llevaba a tomar el bolígrafo con avidez ante el siguiente planteamiento:


¿Qué se ve, se entiende, se piensa, se siente al leer?

Un gato cruza el puente de la luna...
                                                      (Octavio Paz)

Minutos silenciosos de escritura. Los diestros discípulos nos ponemos en marcha. Cuadernos garabateados, pensamientos al aire...





Y las respuestas: intuitivas, fugaces, inusuales, inesperadas, fogosas, románticas, libres, ajenas...
Algunas respuestas:

¿Qué se ve?
La luz enhebrada al único ojo de piedra
¿Qué se entiende?
Está perdido, busca un murmullo. El rumor del agua.
¿Qué se piensa?
El azar. El ojo negro sostiene un beso en su retina de piedra.
¿Qué se siente?
La vida anclada a un fotograma, prendida de un adverbio de lugar: allí.

La pregunta lazada por Federico era la misma que muchos años atrás se había lanzado a profesores, maestros, estudiantes universitarios de Filología... y se trataba de experimentar. Alguien veía a un niño altazor buceando en tiempos ancestrales o en espacios astrales. Esta referencia nos condujo a Vicente Huidobro, al caos: origen mismo de la poesía.

Basta señora arpa de las bellas imágenes 
De los furtivos cosmos iluminados 
Otra cosa otra cosa buscamos 
Sabemos posar un beso como una mirada 
Plantar miradas como árboles 
Enjaular árboles como pájaros 
Regar pájaros como heliotropos 
Tocar un heliotropo como una música 
Vaciar una música como un saco 
Degollar un saco como un pingüino 
Cultivar pingüinos como viñedos 
Ordeñar un viñedo como una vaca 
Desarbolar vacas como veleros 
Peinar un velero como un cometa 
Desembarcar cometas como turistas 
Embrujar turistas como serpientes 
Cosechar serpientes como almendras 
Desnudar una almendra como un atleta 
Leñar atletas como cipreses 
Iluminar cipreses como faroles 
Anidar faroles como alondras 
Exhalar alondras como suspiros 
Bordar suspiros como sedas 
Derramar sedas como ríos 
Tremolar un río como una bandera 
Desplumar una bandera como un gallo 
Apagar un gallo como un incendio 
Bogar en incendios como en mares 
Segar mares como trigales 
Repicar trigales como campanas 
Desangrar campanas como corderos 
Dibujar corderos como sonrisas 
Embotellar sonrisas como licores 
Engastar licores como alhajas 
Electrizar alhajas como crepúsculos 
Tripular crepúsculos como navíos 
Descalzar un navío como un rey 
Colgar reyes como auroras 
Crucificar auroras como profetas 
Etc. etc. etc. 
Basta señor violín hundido en una ola ola 
Cotidiana ola de religión miseria 
De sueño en sueño posesión de pedrerías.
Este poema de Huidobro es un poema donde todo se confunde hasta conducirnos al desorden. El lenguaje pierde todo tipo de sentido y se convierte en pura música, pura emoción. Como decía Eliot: CONOCIMIENTO + EMOCIÓN= POESÍA.
En este poema nos trasladamos al caos de la comparación, del infinitivo, del verbo imposible de conjugar.


Pero además habíamos quedado para echar una timba de naipes con las Cartas de Max Aub. De nuevo confusión, caos de géneros. Epístolas (cartas) escritas sobre naipes (cartas).


Max Aub, nacido en París (1903), de madre francesa y padre alemán por distintos motivos se instala en España, en Valencia, dondes estudió el Bachillerato, dato de gran relevancia, pues es famosa la frase de Max Aub: "Se es de donde se estudió el bachillerato" Viajó por toda España, pues él y su familia estaban ligados como tratantes al mundo textil.
Hacia los años 20, en Barcelona entra en contacto con el mundo de las vanguardias y empieza a escribir su teatro experimental: Una botella, El celoso y su enamorada...
Durante la Guerra Civil se comprometió con la República y en Francia, exiliado y preparando su marcha a México es detenido y comienza un periplo por diferentes campos de concentración en Francia y el norte de África. Fianlmente, gracias a la ayuda de amigos, consigue trasladarse a México, donde terminará sus días.
En México, se ganará la vida como periodista y dedicándose en disferentes ámbitos al mundo del cine. Su íntima amistad con Luis Buñuel lio ayudó.
En Valencua existe una Fundación que se ha dedicado a recuperar y difundir su obra.
El juego de cartas de Max Aub, recientemente editado por Cuadernos del vigía, narra una historia en 108 naipes con dibujos originales de Jusp Torres Campalans, un pintor cubista que nunca existió, un personaje de Max Aub que hizo crear a la opinión pública que era alguien real.
Cada una de las cartas lleva detrás un texto que narra la vida y obra del personaje ya muerto: Máximo Ballesteros ¿Suicidio o asesinato?
Los naipes nos conducen una y otra vez a la parcela de la casualidad, de la magia, del azar. Encierran a su vez un simbolismo muy popular:
ORO: Dinero.
BASTO: Poder y trabajo.
COPA: El beber del alma, el acto de vivir, el amor.
ESPADA: La conquista.
En la tradición española los naipes son libros de imágenes, tienen como las obras literarias, un carácter de entretenimiento, didáctico. El número 40, las 40 cartas, las 40 páginas que las componen es el número perfecto, emparentado también de manera simbólica con el concepto de cuarentena.
Además el juego de cartas aparece en toda la tradición literaria española de la picaresca, a excepción del Lazarillo. Pero sí se refieren en La pícara Justina, en EL Guzmán de Alfarache "los naipes son los placeres del alma" y en El Buscón lo que más le gusta al personaje de Alcalá de Henares es el "deslomado", es decir, el libro que no tiene lomos, el que no se ha encuadernado. En las vanguardias, además de Aub, Juan Gris, Picasso y Dalí retomaron la tradición de los naipes.
Federico reparte la baraja y nos lanza una pregunta: ¿Quién fue Máximo Ballesteros? Comenzamos a jugar...









La lectura de textos nos conduce a una novela negra escrita en naipes. El azar te dirige por uno u otro camino, pero no te ofrece la respuesta, sólo el punto de vista (nos hace pensar de nuevo en El baúl volador de Esperanza Ortega)
No se pueden plasmar uno a uno los textos de cada naipe, sirva este como ejemplo:
Dulce Tita:
Te has echado encima una tarea imposible. ¿Cómo era Máximo? De una sola manera: como creías que era. ¿Que los lunes lo veías azul, verde los martes? Confórmate, por mucho que añadas y amontones, por mil dudas que hagan surgir para ti: era azul los lunes y verde los martes.
Ya sé que conformarse con los recuerdos no es cosa fácil. Prueba
Te quiere:
                                                 (Ilegible)
Sin duda alguna Máximo era un poeta, un mentiroso que a fuerza de decir mentiras las hacía verdades: ¿Max Aub?
Jugad, jugad...






Guardamos nuestros naipes en su caja. El maestro se despidió de nosotros con versos, con estos versos de Ángel Guinda, titulado Cajas:

Cajas

Lo diría una indígena y tendría razón.
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren les introducen también en una caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.


(de Claro interior)


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