domingo, 29 de septiembre de 2013

BIBLIOTECA DE CUERDAS Y NUDOS DE JOSÉ ANTONIO PORTILLO


 
El Pasado sábado 28 de septiembre iniciábamos nuestro curso escolar en el seminario acudiendo a una actividad muy especial que tenía lugar en la Biblioteca José Hierro del barrio de Usera, muy cerca de la sede de Acción Educativa donde nos reunimos el Seminario de Literatura Ana Pelegrín para desarrollar nuestra labor.

La pequeña biblioteca de Juan Antonio Portillo fue un auténtico descubrimiento de recursos escolares enfocados a la creación literaria y plástica, recursos generados por muchachos y muchachas de infantil, primaria y secundaria que seguían la pauta de este maravilloso autor y maestro que recorre el mundo mostrando esta peculiar biblioteca.

La biblioteca es una obra de arte en sí misma y la entrada desprende un halo de misterio difícil de explicar si no la visitas. Algunos de los comentarios de las compañeras y compañeros del Seminario eran: “Qué misteriosa” o “parece la biblioteca de Alejandría”

El lugar, poco después, se convierte en un espacio destinado al arte de la narración, pues el creador, Jose Antonio Portillo establece un diálogo constante, a veces delirante con las niñas y y niños que allí acuden, con los adultos que allí entramos a espiar.

La sesión se inició con la explicación del nombre que el creador de la misma ha utilizado para denominar tan extraño espacio: biblioteca de cuerdas y nudos porque muchos de los manuscritos que allí se encuentran sin publicar han sido creados por niñas y niños que atan objetos a una pequeña cuerda y que lo explican apoyándose en un relato que ellos mismos han creado.

JOSÉ ANTONIO PORTILLO nace en Burgos, en 1959. Es profesor, gestor cultural del Ayuntamiento de Benicassin y escultor. Expuso su obra en espacios artísticos como “Casa de Vacas” en Madrid, EACC Espai D'Art Contemporani de Castelló, Ateneo de Valencia, y en escenarios internacionales como  el Archivio Artisti, Parma (Italia) en 1999, Centro Cultural de Belem (Lisboa), el Lyric Theatre Hammersmith (Londres), el Teatro Piccolo de Milan, o en el Royal Festival de Londres. Sus obras han sido seleccionadas y premiadas en diversos foros como  el Premio Bancaixa de Pintura y Escultura (1999), LVII Exposición Nacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, I y II Mostra Biennal d'Art d'Alcoi.

Con la editorial Kalandraka ha publicado dos libros que formaron parte de los relatos que fundamentados en proyectos de trabajos con sus alumnos contó a lo largo de la sesión: el primero es Artefactes.
 

Artefactes es un libro- objeto que sorprende desde el primer momento. El texto pertenece a un relato oral contado durante 18 años en el entorno escolar, creado con la intención  de acercar al niño al libro y fomentar su capacidad de escuchar. Forma parte de un proyecto global, que incluye la edición del álbum y la producción del espectáculo “Artefactes”, de Albena Teatro.   El libro está estructurado en dos partes: la del texto y la de la imagen, con la finalidad de que el lector pueda crearse su propia visión interior mientras lee.  La ilustración de Carmen Puchol está en total consonancia con la propia narración de Artefactes. La técnica parte de la ilustración a partir de fotografía digital, con la finalidad de plantear al lector la duda sobre la veracidad de la historia  A través de la fotografía se nos plantea la duda:

 -“ ¿Será verdad?”-  y después, a través de diferentes tratamientos pictóricos sobre la foto, nos va introduciendo en otro tipo de ilustración

-“ ¿Será mentira ?”-  Sin duda, un libro diferente, especial, sorprendente, que aparece presentado dentro de la caja. En ella se incluye una serigrafía, en cuya parte posterior hay un texto (postdata) que invita al lector a reconstruir una historia tras la lectura del libro. Para ello dispone de una bola de papel insertada en la caja con fragmentos de palabras y frases.

Su otra obra, Museo del tiempo surge de un proyecto denominado Percursos , organizado por el Centro Cultural de Belem (Portugal) y cofinanciado por la Unión Europea. Es el resultado de un arduo e ilusionante proceso que se remonta al año 2002.   Los autores repiten el esquema de su última obra: “Artefactes”, editada por KALANDRAKA, que fue galardonada con el Premio Nacional de Edición 2003 por el Ministerio de Cultura. Ambas tienen un antes, un ahora y un después, al tiempo que invitan a la itinerancia en el pasado, presente y futuro.  
 

Su autor  comienza advirtiendo a los asistentes de la siguiente circunstancia: «El libro Momo jamás hubiera sido escrito si yo antes no me hubiera encontrado este reloj entre los escombros de una casa en ruinas... Los hombres grises roban el presente, el futuro que no existe a las personas. Pero son tan ambiciosos que quieren robar el pasado a los niños, sus recuerdos, sus memorias...»  José Antonio Portillo parte de un objeto clave, un reloj, a partir del cual comienza a elaborarse este complejo proyecto escolar que apuesta por homenajear la figura del escritor Michael Ende y su obra maestra literaria.  Se propone a los alumnos escoger un elemento imprescindible de su infancia; un objeto que les traiga recuerdos de un tiempo pasado que no quisieran perder jamás. “Museo del tiempo” les invita a enterrar ese objeto en un lugar de su ciudad escogido por ellos para que los ‘hombres grises’ no les roben ese fragmento de vida que quieren salvaguardar para siempre.  Estamos ante una joya literaria -envuelta en un concepto global- formada por varias piezas: el continente es una caja en cuyo interior el lector se encontrará el libro del que parte la historia; junto a él, un mapa y una serigrafía con un texto en su parte posterior que le invita a realizar el mismo ejercicio, buscando en su memoria un objeto para luego enterrarlo. Se le solicita que envíe la foto del elemento escogido con una carta en la que describa su color, textura, olor… Y finalmente una explicación del recuerdo que encierra en su memoria, así como su propio mapa del lugar donde lo depositó.  El objetivo último es cerrar la cadena, dar respuesta a la llamada de este proyecto editorial con vocación participativa y crear el “Museo del Tiempo del Mundo” a partir de una amplia colección de momentos que aporten los lectores de esta obra.   Se trata de un libro que, además de arrastrar un largo proceso de preparación y trabajo en las aulas, supuso una laboriosa tarea de diseño y producción editorial. El autor no renuncia a introducir ciertas dosis de emoción al relato dejando un final abierto a la curiosidad…  Mientras que la edición en portugués contiene una representación geográfica de Évora, “Museo del Tiempo” tiene dos versiones en castellano, con sus respectivos mapas de Alcalá de Henares y de Valencia. Los objetos de sus protagonistas ya forman parte indisoluble del paisaje urbano de ambas.  Un pañuelo protegía a Melaine de su miedo a dormir a oscuras; a Roberto le encantaba jugar con su padre a las cartas; con su primer reloj Cristina aprendió a organizarse la jornada; la foto de Primera Comunión de Miriam guarda una anécdota relacionada con los fotógrafos que captaron la escena; Guillermo pasó muchas horas jugando con su muñeco de playmobil; Youssef se trajo de su Marruecos natal las piedras del mar y los collares que le regaló su madre; y Tomás escogió una pelota y una tarjeta de felicitación que recibió de su abuelo.   También figuran los testimonios de Sandra, que elige prendas con las que practica sus deportes favoritos; Joan, Amir y Nacho se desprendieron de los juguetes que más les gustaban de pequeños; Franc guardaba una rana en un bote y Edgar una copia de una celebración familiar, mientras que Dani escoge una foto de sus mejores amigas.  Todos ellos se han fusionado a la historia de la ciudad; un territorio que el antropólogo Manuel Delgado define como espacio de identidad colectiva que, según denuncia, corre el peligro de despersonalizarse. Manuel Delgado defiende el derecho de los ciudadanos a “poetizar” la ciudad sembrándola de memoria y a convertirse en “seguidores de rastros propios y ajenos”.   

La sesión finalizó con la lectura del pequeño libro titulado J´attends que ha supuesto una de las últimas investigaciones del autor, que pone de manifiesto las emociones de los oyentes y sus análisis a los que al finalizar la lectura del texto se les pregunta “¿qué esperas de la vida?”

Bueno, queridas y queridos todos, esta fue la fructuosa mañana que pasamos ayer en el Seminario de Literatura Ana Pelegrín cuyos miembros sólo pretender seguir formándose, compartiendo y creando otra manera de hacer escuela.  
      
 
Para la creación del contenido de esta entrada se ha usado parte  del que aparece en la web de la editorial Kalandraka.

 

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