sábado, 18 de agosto de 2012

XXXVII ESCUELA DE VERANO DE ACCIÓN EDUCATIVA: LAS ARTES CON(CIENCIA)N EN LA ESCUELA



Una vez más, desde hace 37 años, Acción Educativa volvía a hacer posible una escuela de verano, poderosa formación para maestros y profesores que vinieron de Valencia, de Albacete, de Ciudad Real, de Plasencia, de todos los puntos de la Comunidad de Madrid, y más y más y más para recibir y aportar al conocimiento, a la sensibilidad de todos.
Este año, ha sido más difícil que nunca sacar esta escuela adelante, especialmente por la falta de recursos, por la ausencia de medios, por los impedimentos que la Comunidad de Madrid pone de manera reiterada a toda forma posible de creciemiento, de expansión de la cada vez peor tratada Escuela Pública.
Pero aún así... desde septiembre, un grupo de personas pertenecientes a Acción Educativa, se encargaron de dinamizar la Escuela del 2012 y consiguieron, nada más y nada menos, la Facultad de Formación para el profesorado de la UAM como espacio para poder desarrollar la escuela, así que Acción Educativa volvía a sus inicios, pues fue en este mismo lugar donde comenzaron a llevarse a cabo las escuelas de verano, gracias a la cesión por parte del Rector y la Vicerrectora de la UAM y al profesor José Luis Linaza.
El título de la escuela era evocador: "Las artes con(ciencia)n en la escuela"... por eso, los pasillos de la facultad fueron creciendo artísticamente hasta lograr un espacio de mar, de vanguardia, de música, de viento, de...
La Escuela de verano organiza sus cursos en tres sesiones: de 9´30 a 12´00, de 12´30 a 15´00 y de 16´30 a 19´00 y siempre se intenta poder cubrir en todas las sesiones todas las áreas: la literatura, la ciencia, la plástica, la música, la danza, el teatro... aplicadas a la educación infantil, primaria y secundaria.
La Escuela de verano de Acción Educativa cuenta para sus cursos con grandes profesionales de estas área que además son maestros, maestros y maestras que se encuentran en las aulas o muy vinculados a ellas y sobre todo son personas que por encima de todas las cosas adoran la educación, la buena educación y a los niños: Federico Martín Nebras, Mª José González, Amalia González Bermejo, Águeda Hervás, Víctor Poveda, Ana Palmira Rodríguez, Alicia Alonso Gil, Alberto Sebastián, Pau Martínez Aparicio, Luis Vigil, Antonio Rubio, Corina Bilotta, Mercedes Escobar, Mª José Martín, Encarna Rodríguez, Seminario de literatura infantil y juvenil Ana Pelegrín, José Mª Gómez Górriz, Daniel Higueruela, Eva Muñoz Guinea, Rosa Castillo Moreno, José Antonio López Parreño, Carmen Cortés Pizarro, Adolfo Simón, Javier Escudero, Elena Rodrigo, José CarlosTobalina, Gonzalo Ferreró, Elisa Molina, Carolina Alcaide y Catherine Menelas. No he querido dejarme a nadie porque cada uno de ellos ha querido aportar su tiempo, su conocimiento, su ilusión a este proyecto de XXXVII años.















Además de los cursos también las actuaciones visten la Escuela de fiesta pero sobre todo de arte. Este verano se llevaron a cabo las actuaciones en un escenario marítimo muy singular, el escenario de las ínsulas extrañas. Capitaneadas por el inigualable presentador Luis  y la sirena marítima Sierra hemos podidos disfrutar de música en directo, recitales poéticos, danzas exóticas, magia potagia mecidos por las olas de un mar salvaje...










El Seminario de Literatura Ana Pelegrin de la mano de Mª Llanos Ramírez ha sido el encargado de la creación de este espacio en donde nos renuníamos varias veces al día los alumnos y profesores de la Escuela de Verano. Este lugar, llamado de las Ínsulas extrañas, se inspiró en la Breve guía de lugares imaginarios de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi editado por Alianza y que habíamos trabajado en algunas de nuestras sesiones del Seminario en este curso.
Desde este espacio se lanzaron propuestas literarias que tenían que ver con el mar: islas, marineros, sirenas, dioses, embarcaciones... así, se invitó a los alumnos y alumnas de los cursos a participar de este espacio echándose a la mar construyendo embarcaciones-pareados, inventando diccionarios náuticos y esdrújulos, poemas dadaístas, collages animados...
Pero además, el rincón de las ínsulas extrañas ha sido una propuesta de lecturas marítimas inigualable, allí se han desplegado todo tipo de recomendaciones literarias que hablaban del mar y de sus habitantes.










También en el rincón de las ínsulas extrañas se gestó durante todos los días que duró la escuela de verano el Diario Insular, un periódico del que también se encargó en esta ocasión el Seminario de Literatura y que recogía diriamente algunos retazos de las vivencias de la escuela.

Del rincón de las ínsulas extrañas el Diario insular publicó...

Las ínsulas extrañas están ceñidas con el mar y allende de los mares, muy apartadas y ajenas de la comunicación de los hombres…
San Juan de la Cruz.

A las “Ínsulas extrañas” a que se refirió San Juan; el acceso es súbito, inesperado, y una vez que se lleva a efecto todo cambia para siempre para quien lo realiza. Estas “ínsulas” existen.
         Los amantes las encuentran, también los Pájaros, que construyen en ellas sus nidos, o los escritores cuando llegan a escribir con palabras verdaderas. Son el lugar de la propagación, y el acceso a ellas va unido a la experiencia de la fertilidad. Todos los que las visitan lo saben, y es el riesgo que inevitablemente deben correr (el riesgo, porque lo difícil es lograr que lo allí concebido pueda encontrar a la vuelta acomodo en este reino de la necesidad y el desdén).
          Para eso existen los cuentos. En los cuentos se guarda la memoria de ese acceso, y de lo allí revelado, y es escuchándolos una y otra vez como el hombre aprende a hacerse cargo de esa herencia tan dulce como terrible (terrible porque esa revelación sólo puede referirse a la belleza del mundo, y la belleza es siempre una cualidad de lo que tiene que morir).
El hilo azul  Gustavo Martín Garzo

Las ínsulas extrañas será un espacio plástico y literario llevado a cabo por algunos miembros del Seminario de literatura Ana Pelegrín. Cada día se irán desplegando nuevos mares, nuevas ínsulas, náufragos, nereidas, narraciones, versos…
En el recreo entre los cursos de la 1ª y 2ª sesión ofrecerán una propuesta literaria a los asistentes con las que se irá completando el paisaje, también a cada curso se le dará la posibilidad de desarrollar una propuesta: un piélago, una extraña extensión, un raro personaje, la cresta de una ola, incógnitas…
Ellos, ellas, pasarán la mañana allí completando las propuestas y elaborando otras nuevas. De sus naufragios se informará a toda la Escuela de Verano a través de este cuaderno de bitácora insular.
El Diario insular ha mantenido fijas algunas secciones: el Editorial, que en este caso sí iba firmado y del que han participado figuras muy significativas de nuestra asociación: Antonio Rubio, Luis Díaz, los encargados de las Jornadas Internacionales de Teatro (Ana Llorente, Bernardo Fentesy José Antonio López Parreño), José Carlos Tobalina, Alberto Pérez, Emilia Abarca, José Luis Gordo y Federico Martín Nebras.
Hemos crecido con las extrañas historias narradas, desde un punto de vista autobiográfico, como un lázaro del Bierzo de un personaje que bautizó su sección con: El paraíso de LD.
Se han reseñado actuaciones, ponencias como la del gran Bruner y nuestro queridísimo Pepe Domínguez, algunos sucesos que ocurrieron en los cursos.
Se han entregado con amor recursos educativos: canciones, lecturas, papiroflexia.
Se han recopilado poemas, dibujos, opiniones... que los alumnos de los cursos traían al periódico, también con amor.
Se han hecho dibujos con palabras de personajes de la escuela.
Quiero dejar aquí, para los que no pudieron viajar algunas imágenes de la prensa en forma de editoriales:
Llegadas estas fechas, tras larga travesía por un mar de recortes, agresiones y paro, un maestro, casi  un náufrago, avizora por fin la Isla, la misma isla de todos los veranos.
Y  en esta Isla el náufrago  atraca su balsa con bandera Escuela Pública y baja a recoger los frutos que se balancean entre  las ramas de una orquesta de árboles. Son manzanas del árbol de las ciencias y las artes, y son fuente de salud ciudadana.
Otros muchos náufragos han venido a habitar la Isla por dos semanas, y se saludan. ¡Por fin un espacio de paz y democracia, compañeros!  Se aplican a coger, ofrecerse y degustar la fruta.  Se alimentan y siembran.
No hay serpientes, ni presidentes, ni presidentas en estos parajes. Están en sus despachos recargando veneno y preparando nuevos y mortíferos ataques al estado del bienestar.
El náufrago sabe que al término de este corto período debe regresar a la lucha, a su balsa, a las aguas agitadas… Está en juego todo un modelo de social convivencia. Pero sabe también que lo hará con renovadas energías, y que no está solo.
Porque de esta Isla-Escuela de Verano siempre se regresa más lúcido, más lúdico, más lírico, más crítico y más ético.
¡Bienvenidos a esta Isla, maestras y náufragos de todas las Españas!
                                                                    (Antonio Rubio)
Que ningún viento borre el camino
Raquel, nuestra directora de prensa. Raquel mi alumna preferida. Raquel la profesora. Raquel... me ha solicitado el segundo de los editoriales. El primero estaba reservado al poeta de guardia Antonio Rubio, ese que escribe: "Ay flor, devuélvele su corazón al náufrago"
Quiero contar aquí, que la nieve siempre fue altanera, que escribir en las palomas fue siempre volar lejos, que sentir la escuela es don de gratuidad, que donde hay niños, siempre hay maestros que enseñan, como dice nuestro admirado Don Ángel Llorca, que la noche siempre ha sido sonora como el mar o que el amor siempre se sofocó con un beso...
La escuela, siempre la escuela, los niños, las maestras, otra vez los niños, más maestros que asisten conmigo al bendito rito de una nueva Escuela de Verano, sacada a la luz merced a una camarilla de veinte personas, locas de amor por los otros, por la educación, por la pedagogía, por la cultura, por los niños, esos que van a la escuela de tan mala gana...
Quiero que estas palabras sean un homenaje a todos, ellos: ellas... a los que con su esfuerzo, dinero, dedicación, insistencia, amor... han conseguido que pueda estar diciendo esto aquí y ahora.
Finalizo como me gusta, con las palabras siempre sabias de mi poeta de cabecera, Gloria Fuertes, con ella os digo: "Que ningún viento borre el camino por el que venías a acompañarte de mí cada tarde"
                                                         (Luis Díaz)
No seríamos nada sin memoria…
Nos perderíamos sin memoria…. Nos perderíamos… no ya tanto en la realidad sino en el intrínseco mundo de nuestros pensamientos, en la dignidad que se nos exige para vivir…. en lo cuerdo del loco y en la locura del cuerdo… nos perderíamos en todo ello si no tuviéramos memoria. 
Las Semanas Internacionales de Teatro sobre las que escribimos hoy, aquí, ahora quiere dedicar su espacio pequeño, con pausa… al recuerdo de la herencia de lo que somos.
Las Semanas tienen su primer referente, ya remoto, en el Grupo de Expresión de Acción Educativa, que bajo la batuta precisa y preciosa de Ana Pelegrín ofreció un lugar exacto para la creación dramática en un momento de vacío artístico dentro de la escuela, el teatro fue uno de los aspectos que se trabajaron en ese momento, este trabajo práctico dio origen a numerosas publicaciones sobre el tema y desencadenó profundos estudios y cursos de formación dedicados a abordar esta temática.
Queremos traer aquí la rebeldía de los que nos antecedieron… en su búsqueda perfecta por dar cabida al imaginario que ya somos. Así el presente se convierte en memoria de nuestro futuro. Las Semanas de hoy se apoyan en la herencia de lo que somos y buscan tocar el futuro siempre desde el colectivo al que pertenecemos.
Acción Educativa siempre apostó de manera inequívoca por las semanas, en los tiempos de bonanza y en los más complejos… y ahora que son tiempos difíciles seguimos en ello desde el trabajo concienzudo. Sin dejar por  ello de ser fieles a nuestros orígenes: “convocar a los más sensibles educadores de una escuela activa y renovadora y a los más inquietos profesionales del teatro, auténticamente interesados en el público infantil, para juntos intercambiar conocimientos y experiencias sobre el niño y la expresión dramática” * (Extracto del libro Teatro. Aula. Aula. Teatro, Madrid, Acción Educativa, 1988. AE)
Las Semanas son un espacio de creación y cooperación con diferentes compañías españolas e internacionales. El objetivo primordial que subyace a este trabajo tiene que ver con la búsqueda continua de calidad del teatro para niños y niñas; donde el hecho educativo tiene un espacio de referencia fundamental. Lo educativo y el hecho teatral se miran de frente y éste rescata de aquél la forma de concebir el hecho mismo del acto escénico, en la forma de abordar el trabajo dramático: colegio y escenario se unen en una simbiosis que se alimenta mutuamente; a través de foros de debate, cursos y talleres de formación que ofrece Acción Educativa.
La búsqueda continua del rigor, de la perfección pedagógica en una acto: el teatral que nos abre los muros al imaginario más puro. Por ello siempre hemos ofrecido lugares  para que el especialista en educación brinde su riqueza y se una a la labor creadora del que integra el mundo del teatro, cada uno desde su campo, ofreciendo su saber, sus herramientas, su compromiso y desde ahí creciendo juntos en ese cruce de miradas.
Uno de los rasgos más significativos de estas Semanas es su carácter internacional, que desde sus orígenes se mantiene como seña de identidad, proporcionándole un fuerte arraigo a otras culturas y a sus respectivas lenguas. Desde las Semanas pertenecemos a un Proyecto europeo que nos vincula tanto en el ámbito internacional como en el ámbito de la etapa infantil: Small Size.
En una escuela de Verano como la de este año, desde la que reivindicamos el valor de las Artes como fundamento de nuestra práctica educativa, ofrecemos el teatro como arte total, como marca inasible de que tanto la palabra como el Arte tienen el poder de hacernos cuestionar el mundo y el don absoluto de poder transformarlo.
         (Bernardo Fuentes, Ana LLorente y José Antonio López Parreño)
Estamos cerrando el diario de clase y la puerta del aula ¿Cuándo, Cómo y quienes abriremos el diario del próximo curso?
El cuándo nos ubica en el tiempo, ¿tiempo en el que tenga cabida la reflexión? O ¿tiempo exclusivo para la acción?. El calendario propuesto por la Consejería de Educación nos niega el tiempo para la reflexión. A su negativa, la respuesta la estamos dando con nuestra presencia en la Escuela de Verano:
¡que la fuerza e ilusión que entre todos y todas seamos capaces de generar y transmitir nos sirvan de motor para el próximo curso!.
El cómo nos remite a nosotros mismos, a nuestros Equipos de Trabajo y a nuestro alumnado, ese alumnado con el que abriremos nuestro nuevo diario de clase, el que podríamos comenzar así:
·         Te pienso cada vez, te intuyo y con el mayor de mis deseos quiero llega a ti y a ti y a el otro y a la otra…
·         Tu mirada me reclama, te miro, te veo, te reconozco y  atiendo tu reclamo.
·         Tu sentir, no es sólo tuyo, es también mío, es de todos en algún momento.
·         Tu necesidad me inquieta, me seduce y por encima de mis posibilidades podrás contar conmigo.
·         Tus deseos, ponen en marcha mi imaginación y juntos nos construiremos.
El quienes nos vuelve a remitir a la Consejería de Educación, seremos muchos menos que el curso pasado y muchos muchos menos que los necesarios, pero desde la potencia que nos da el sentirnos juntos, el reflexionar juntos podremos ofrecer a nuestro alumnado la educación Pública que se merecen.
¡¡Disfrutemos de la Escuela de Verano e inventemos los espacios  necesarios para seguir reflexionando en grupo!!. 
La alegría nadie nos la puede quitar, la generamos nosotros mismos, alimentémosla cantando con Benedetti:
                Defender la alegría como una trinchera
                defenderla del escándalo y la rutina
         defenderla de la miseria y los miserables
                de las ausencias transitorias
         y las definitivas.
                De los ingenuos y de los canallas
                Defenderla del óxido y la roña
                Y de los graves diagnósticos.
                                                                                                          (Emilia Abarca)


La inauguración de la XXXVII Escuela de Verano se me representó como un mar de ideas en momentos de difícil singladura. El abarrotado salón, más que un barco avanzando en única dirección, se me figuraba como una vieja taberna de puerto en la que navegantes intercambiaron información sobre hallazgos y nuevas rutas. Las pausadas palabras del profesor Bruner como destellos de un faro que impiden que los navíos naufraguen. Pero, aquellas acompasadas luces, además de advertirnos de posibles desastres, nos señalaron, con emocionada firmeza, algunos destinos posibles y muy especialmente la experiencia educativa de las Escuelas Infantiles de Reggio Emilia. Tener que levantar la mano para revelar el paso de 4 días por aquel “astillero”, me compromete para revelar algunos datos al respecto. ¡Ahí van!  
Hablar en profundidad de la “utopía real” de Reggio desbordaría los límites de estas líneas, pero conviene recordar que el éxito de esta experiencia educativa no es casual y se asienta en sólidos cimientos. Hecho fundamental, ha sido el apoyo institucional de su ayuntamiento, que desde 1945 apostó por abordar, de manera cooperativa, una adecuada atención a la infancia y que se concretó ¡¡¡ en 1963!!! con la creación de una red de escuelas infantiles, que conforman 50 centros. Conviene recordar que Reggio Emilia es una ciudad de 140.000 habitantes, gobernada históricamente por la izquierda. Pero en Reggio Emilia no solo importa la cantidad (26 centros de 0-3 y 24 de 3-6), también cuenta la calidad. Reconocimiento de ello es la designación en 1991, realizada por la prestigiosa revista estadounidense Newsweek, de la Scuole d´Infanzia “Diana” (municipal 3-6) como la mejor Institución en Educación Infantil a nivel mundial. Este reconocimiento supone la confirmación de la calidad de un proyecto histórico compartido entre toda una comunidad y las instituciones que se ocupan de la atención a su infancia. 
Son señas de identidad de este proyecto compartido por el conjunto de escuelas infantiles: la confianza en el niño como agente de su propio aprendizaje; la relación con la comunidad en la que se encuentran y con su entorno social y cultural; la intensa participación de las familias en la gestión y vida de la escuela; la concepción del espacio y del ambiente escolar como un agente educativo más; la práctica de la pedagogía de la escucha; el respeto a las ideas de los niños sobre el mundo que les rodea y la aceptación de la pluralidad de lenguajes con los que las expresan; la documentación de los procesos de aprendizaje  como instrumento de interpretación y mejora de los mismos; la aceptación de la diversidad y de la complejidad en los procesos educativos; la organización como parte esencial de la calidad de dichos procesos, unido a plantillas y ratios que permitan el éxito del proyecto; la formación permanente de los docentes basada en el aprendizaje entre iguales y en la práctica educativa concreta; la utilización de servicios municipales educativos compartidos (ReMida o Centro Internazionale Loris Malaguzzi)… Merece mención especial el tratamiento de la educación artística en estas escuelas infantiles. Además de contemplar la idea de que “el niño tiene cien lenguajes” con los que se expresa y que merece la pena tenerlos todos en cuenta, se han dotado de una organización que asegura en todas ellas la existencia del taller y del “tallerista”, constituyéndose en elementos esenciales que garantizan la investigación visual y a la creatividad.
Yo, desde este cuaderno de bitácora que cada día nos ofrece la Escuela de Verano, quisiera resaltar otros “destinos” a los que me pareció señalaban, directa o indirectamente, las palabras de Bruner. Por supuesto a las personalidades citadas como Carla Rinaldi o Loris Malguzzi; al conglomerado mundial de centros de educación infantil que gira en torno a “Reggio Children”; a experiencias similares en otras ciudades del norte de Italia como Pistoia o Bolonia (donde nació la “Carta de los derechos de los niños al arte y la cultura”, proyecto que compartimos en Acción Educativa y de cuya publicación somos corresponsables); a todos los movimientos de renovación pedagógica que, buscando mejorar la Escuela, propician encuentros formativos; a Acción Educativa que ha hecho posible éste en el que nos encontramos ahora y otros permanentes a lo largo de todo el año… y sobre todo a l@s aventurer@s que, renunciando a parte de su tiempo libre, comparten conocimientos, experiencias, intuiciones, emociones, inquietudes… en esta XXXVII Escuela de Verano que navega viento en popa...
Alberto Pérez Fernández (EnterArte de Acción Educativa) 
                                                                                  (Alberto Pérez)
      
Una cuestión de poli matemática
La cifra:
El 26 por ciento de los menores -2.200.000 niños- viven en hogares que están por debajo del umbral de la pobreza, por lo que por primera vez se sitúan como el colectivo más pobre de España.
Esta noticia apareció en los diarios el 5 de mayo de este año y tenía como fuente el último informe de la UNESCO. Es posible que haya pasado desapercibida debido a la gran preocupación por nuestras inversiones en bolsa, el valor de la prima de riesgo y el  resultado que la selección de futbol pudiera tener en la Eurocopa.
La derivada:
Quizá  2.200.000 niños y niñas  por debajo del umbral de la pobreza carezcan del valor que tiene la prima, el índice de la bolsa o los resultados del futbol; qué más da si 2.200.000 niños y niñas  están mal alimentados, con mala atención sanitaria o mala escolarización. Es posible que  cuando crezcan,  las cosas hayan cambiando, ¿hacia dónde?. Para resolver la pregunta hay que hablar de deriva o   derivada (medida de la rapidez con la que cambia el valor de una función según cambie el valor de su variable independiente). Los niños  y niñas  serán los padres y madres de otros niños y niñas que en su gran mayoría puede que tengan una alimentación suficiente pero insana, una educación básica sin demasiada excelencia y una salud de andar por casa porque la otra estará privatizada. Todo porque la variable independiente: la miseria, no habrá cambiado nada.
La Integral:
En matemáticas siempre hay trayectorias para encontrar la solución. La integración es un concepto fundamental de las matemáticas avanzadas, especialmente en los campos del  cálculo  y del análisis matemático. Básicamente, una  integral  es una suma de infinitos sumandos, infinitamente pequeños.  Los sumandos somos todos. Con esta operación de suma, la cifra de todos los días no sería la bolsa, ni la prima ni el resultado de la selección, sería la cantidad de ciudadanos y ciudadanas que comen mejor  (no solo en cantidad), que van más  a la escuela y que tienen buena salud.
Hasta aquí la explicación. Ahora la reflexión del concepto
Hay quien se empeña que el magisterio debe ser algo técnico y que a la escuela se va para aprender que  dos peras y dos peras suman cuatro peras.  ¿Qué nos importan las peras cuando hay cifras y operaciones importantes que hacer? ¿Quién dijo que las matemáticas, la ciencia y la educación no eran cuestiones políticas? ¿Dónde está escrito que para ser una buena maestra o un buen maestro no hay que meterse en  política?

                                                                                        (José Carlos Tobalina)
Educación: vanguardia del pensamiento
Leyendo los diarios de los maestros y maestras  del primer tercio del siglo XX nos encontramos que, durante la dictadura del General Primo de Rivera, se puso coto a los tímidos  avances logrados en la educación, la mayoría de esos logros venían de la mano de gobiernos liberales, fundamentalmente, a través de los logros de la Institución Libre de Enseñanza y  de los colegios de ensayo de nuevos métodos que pretendían servir de modelo a un nuevo sistema educativo. Así lo manifiestan los diarios de la maestra  Justa Freire que señalan que se reduce la plantilla de maestros en la Escuelas públicas, se aminoran los presupuestos, se legisla contra la democratización, se intentan cercenar las modernas metodologías que se estaban implantando y toma auge la enseñanza de la religión.
Los maestros de aquella época, sabedores de su importante papel para sacar a nuestro país de su ancestral atraso, se conjuraron para multiplicar sus esfuerzos, para seguir avanzando en los modernos métodos que estaban implantando, para paliar las deficiencias a las que los gobernantes estaban sumiendo a las Escuelas y a la sociedad, para mostrar las mayores dosis de optimismo pedagógico con el fin de que nada, ni nadie, pudiera detener los avances que se habían logrado. Para ello multiplicaron sus esfuerzos, se aglutinaron en torno a las asociaciones pedagógicas y crearon “islas educativas” en torno a Colegios emblemáticos.
Hasta tal punto lo consiguieron que unos años más tarde fueron el motor del cambio social y lograron en poco tiempo la mayor transformación educativa y cultural de la historia de España. No en vano en el mundo anglosajón se conoce nuestra II República como la “República de los maestros”.
Hoy, más de noventa años después, asistimos a un panorama parecido en nuestro país. Muchas escuelas, comunidades educativas y claustros se están rebelando,  como entonces, para que no puedan acabar  con la Educación Pública. Ellos tienen la capacidad de legislar, los medios de comunicación y los presupuestos, nosotros la razón y la fuerza que da el deseo y  la lucha para conseguir una sociedad más justa, más democrática y más igualitaria.
No se lo permitamos, propiciemos una nueva y profunda transformación social en la que la Escuela vuelva a ser la vanguardia del pensamiento y el motor de la acción.
Hoy, como hace cien años, aglutinémonos, asociémonos, formémonos, mantengamos nuestras extrañas (para ellos) Ínsulas Pedagógicas, creemos otras… luchemos
                                                                                         (José Luis Gordo)
En España hubo una larga primavera, tal vez, durara más de dos años.
Corría el año 1931 y era Mayo: “Maestros de España, iréis por sus pueblos y reconoceréis al herrero porque siempre está junto al yunque y al pastor porque va con su rebaño de ovejas, y al porquero porque conduce a su piara de cerdos y al cabrero porque camina con su hatajo de cabras; y al gañán porque va con un par de mulas y al segador aguzando sus hoces y guadañas y, a ti, maestro, ellos te reconocerán porque siempre llevas un libro bajo el brazo”. Fue el único edicto que publicó el Ministerio de Instrucción Pública y los maestros dignificaron su oficio y daban a leer a los niños las letras, pasto del alma.
Aquella larga primavera trajo flores y las flores, frutos.
Todos sabemos, ay, que fueron más tarde silenciados, transterrados y muchos condenados a la muerte. Esa fue la herencia que recibimos los niños y los futuros maestros de España. Escuelas gobernadas por la regla, los nudillos y las rodillas ensangrentadas. Y en nuestra alma volvimos a oír las quejas de Torres de Villarroel que en el s. XVIII en el libro de su vida denunciaba: ”Aprendí a leer con mis yemas de los dedos doloridas y a escribir con mis rodillas despellejadas y pronto, muy pronto, empecé a odiar las letras que ninguna culpa tenían”.
¡Maestros y maestras, aquella Escuela en España ha renacido, acudid con cantos y con libros a salvarla!
                                                                       (Federico Martín Nebras)
Y la XXXVII Escuela de Verano nos dijo adiós con una magnífica puesta en escena de la mano de Federico Martín Nebras y Javier Escudero, en colaboración con José Antonio López Parreño, Gonzalo Ferreró y Catherine Menelas, de la obra de Nicolás Guillén: La isla de rojo coral.
Os dejo un pequeño recuerdo de lo que puede ser el paraíso educativo...








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